Los Siete Sellos del Apocalipsis: Cuando el Cordero Abre el Rollo
Introducción: Un rollo que nadie podía abrir
Imagina por un momento que el cielo guarda silencio mientras aparece un rollo en la mano del Dios Todopoderoso.
El rollo está sellado, no una vez, sino siete veces. Entonces, un ángel poderoso proclama una pregunta que resuena por toda la creación:
¿Quién es digno de abrir el rollo y desatar sus sellos?
Nadie responde.
El apóstol Juan comienza a llorar.
Pero entonces uno de los ancianos anuncia que el León de la tribu de Judá ha vencido y es digno de abrir el rollo.
Sin embargo, cuando Juan mira buscando al León, contempla algo inesperado:
“Y miré, y vi que en medio del trono… estaba en pie un Cordero como inmolado.”
— Apocalipsis 5:6
Aquí encontramos una de las claves fundamentales para comprender los siete sellos.
El personaje central del Apocalipsis no es el Anticristo.
No son los cuatro jinetes.
No es la guerra.
No es el hambre.
No son los terremotos.
No es la muerte.
Es Jesucristo: el Cordero.
El erudito del Nuevo Testamento Craig R. Koester señala que Juan escucha acerca de un León victorioso, pero al mirar contempla al Cordero sacrificado que vive. La imagen muestra que la victoria de Cristo está inseparablemente relacionada con Su muerte sacrificial.
Solamente el Cordero es digno de tomar el rollo.
Y cuando comienza a romper sus sellos, el mundo cambia.
¿Qué son los siete sellos?
Los siete sellos aparecen principalmente en Apocalipsis 6:1–8:5.
Forman parte de un patrón de números siete que se repite a lo largo del libro de Apocalipsis: siete iglesias, siete sellos, siete trompetas y siete copas, entre otras secuencias.
Los siete sellos pueden resumirse de esta manera:
- Primer sello — Caballo blanco: conquista.
- Segundo sello — Caballo rojo: guerra y derramamiento de sangre.
- Tercer sello — Caballo negro: hambre y crisis económica.
- Cuarto sello — Caballo pálido: muerte.
- Quinto sello — Los mártires debajo del altar.
- Sexto sello — Conmoción cósmica y juicio divino.
- Séptimo sello — Silencio en el cielo y transición hacia las trompetas.
Los primeros cuatro son conocidos mundialmente como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.
Pero antes de concentrarnos demasiado en los jinetes, debemos recordar quién abre cada sello.
Una y otra vez el texto nos dice que el Cordero abre los sellos.
Cristo continúa teniendo autoridad.
La historia no se ha escapado de las manos de Dios.
Primer sello: El caballo blanco
Apocalipsis 6:1–2
Cuando el Cordero abre el primer sello, Juan contempla un caballo blanco.
“Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.”
— Apocalipsis 6:2
La identidad de este jinete ha generado considerable debate entre los intérpretes de Apocalipsis.
Algunos lo han identificado con Cristo o con el avance del Evangelio, en parte porque Jesucristo aparece posteriormente montado sobre un caballo blanco en Apocalipsis 19.
Otros interpretan al primer jinete como símbolo de conquista militar, expansión imperial o una forma engañosa de conquista.
Esta segunda interpretación encaja naturalmente con los siguientes jinetes: guerra, hambre y muerte.
Debemos tener cuidado de no presentar como certeza absoluta aquello sobre lo cual creyentes y estudiosos bíblicos han mantenido diferentes interpretaciones.
Sin embargo, algo queda claro.
Los cuatro jinetes presentan un mundo sacudido por:
Conquista.
Violencia.
Crisis económica.
Muerte.
Craig R. Koester resume las amenazas representadas por los jinetes precisamente en términos de conquista, violencia, inseguridad económica y muerte.
Sea cual sea la identificación exacta del primer jinete, el mensaje resulta poderoso:
El poder humano jamás podrá producir seguridad eterna.
Segundo sello: El caballo rojo
Apocalipsis 6:3–4
El Cordero rompe el segundo sello.
Aparece otro caballo.
Esta vez es rojo como el fuego.
“Y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz.”
— Apocalipsis 6:4
La imagen es estremecedora.
La paz desaparece.
Los seres humanos se matan unos a otros.
Al jinete se le entrega una gran espada.
Jesús mismo advirtió:
“Y oiréis de guerras y rumores de guerras.”
— Mateo 24:6
Sin embargo, inmediatamente Cristo advirtió a Sus discípulos que no se alarmaran ni declararan prematuramente que el fin había llegado.
Esa advertencia continúa siendo importante.
Cada guerra nos recuerda la condición caída de la humanidad, pero los cristianos debemos evitar identificar automáticamente cada conflicto moderno como el cumplimiento definitivo de determinado sello sin suficiente fundamento bíblico.
El caballo rojo nos recuerda una verdad incómoda:
La paz sostenida únicamente por el poder humano es extremadamente frágil.
Tercer sello: El caballo negro
Apocalipsis 6:5–6
El tercer sello introduce un caballo negro.
Su jinete lleva una balanza en la mano.
Entonces Juan escucha:
“Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario.”
— Apocalipsis 6:6
La imagen señala una profunda crisis económica y escasez.
Todavía existe comida.
El problema es que conseguirla resulta extremadamente costoso.
Aquí encontramos algo inquietantemente familiar.
Las guerras rara vez permanecen limitadas al campo de batalla. Pueden destruir cultivos, interrumpir cadenas de suministro, afectar el transporte, desestabilizar mercados y elevar dramáticamente el costo de los alimentos.
Observa la progresión:
Conquista → Guerra → Crisis económica → Hambre
Apocalipsis está mostrando las consecuencias en cadena de un mundo dominado por la violencia.
La balanza en la mano del jinete se convierte así en un aterrador símbolo de escasez.
Cuarto sello: El caballo pálido
Apocalipsis 6:7–8
Entonces aparece quizá el más aterrador de los cuatro jinetes.
“Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía.”
— Apocalipsis 6:8
A diferencia de los anteriores, este jinete tiene nombre.
Muerte.
Y el Hades viene detrás de él.
Apocalipsis describe la muerte llegando por diferentes medios, incluyendo violencia, hambre y mortandad.
La progresión de los cuatro jinetes alcanza entonces su terrible conclusión.
La conquista produce guerra.
La guerra contribuye a la escasez.
La violencia y la escasez producen muerte.
Pero el mensaje de Apocalipsis no termina allí.
Porque más adelante leemos:
“Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego.”
— Apocalipsis 20:14
La muerte no tendrá la última palabra.
La muerte cabalga temporalmente. Cristo reina eternamente.
Quinto sello: El clamor de los mártires
Apocalipsis 6:9–11
Cuando se abre el quinto sello, la escena cambia radicalmente.
Ya no vemos caballos.
Juan contempla almas debajo del altar: personas que habían muerto debido a su fidelidad a Dios y a Su Palabra.
Ellos claman:
“¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre?”
— Apocalipsis 6:10
Esta es una de las escenas más emotivas de todo Apocalipsis.
Los mártires están preguntando esencialmente:
Dios, ¿cuánto tiempo más continuará la maldad?
Su sufrimiento no ha sido olvidado.
Sus muertes fueron vistas desde el cielo.
Sus oraciones fueron escuchadas.
Reciben vestiduras blancas y se les dice que descansen todavía un poco de tiempo.
Aquí Apocalipsis responde a una de las preguntas más difíciles del cristianismo:
¿Dónde está Dios cuando Su pueblo sufre?
La respuesta de Apocalipsis no es que los creyentes jamás sufrirán.
La respuesta es mucho más profunda:
Dios jamás olvidará el sufrimiento de Su pueblo, y el mal jamás tendrá la última palabra.
Sexto sello: El mundo tiembla
Apocalipsis 6:12–17
El sexto sello introduce imágenes cósmicas aterradoras.
Juan describe:
- Un gran terremoto.
- El sol volviéndose negro.
- La luna convirtiéndose como sangre.
- Las estrellas cayendo.
- El cielo retirándose.
- Montes e islas siendo removidos.
Estas imágenes recuerdan las descripciones proféticas del juicio divino encontradas en textos como Isaías 13:10, Joel 2:30–31 e Isaías 34:4.
De repente, la humanidad comprende una realidad aterradora:
Ha llegado el momento de enfrentarse al juicio divino.
Reyes, poderosos, comandantes militares, ricos, esclavos y libres intentan esconderse.
Entonces aparece una de las preguntas más importantes del libro:
“Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”
— Apocalipsis 6:17
Observa lo que acaba de suceder.
Las distinciones sociales desaparecen.
El rey no puede comprar inmunidad.
La riqueza no puede comprar salvación.
Los ejércitos no pueden derrotar a Dios.
El poder político no puede detener Su juicio.
Finalmente, cada ser humano tendrá que presentarse delante de su Creador.
Pero antes de abrir el séptimo sello, ocurre algo extraordinario.
El interludio: ¿Quién podrá permanecer en pie?
Apocalipsis 6 termina preguntando:
“¿Quién podrá sostenerse en pie?”
Entonces Apocalipsis 7 responde.
Juan contempla a los siervos de Dios sellados y posteriormente presencia algo impresionante:
“Una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas.”
— Apocalipsis 7:9
Están delante del trono y delante del Cordero.
Esta interrupción entre el sexto y el séptimo sello es profundamente importante.
El juicio no es la única realidad que Juan contempla.
También contempla redención.
La profesora del Nuevo Testamento Barbara Rossing ha señalado que Apocalipsis 7 funciona como respuesta a la pregunta del capítulo anterior: “¿Quién podrá sostenerse en pie?”
La respuesta no es:
Los más poderosos podrán sostenerse.
Tampoco:
Los más ricos podrán sostenerse.
Ni siquiera:
Los políticamente influyentes podrán sostenerse.
La respuesta es:
Aquellos que pertenecen al Cordero.
Séptimo sello: Silencio en el cielo
Apocalipsis 8:1
Finalmente, el Cordero abre el séptimo sello.
Después de todo lo ocurrido podríamos esperar truenos.
Quizá terremotos.
Tal vez voces angelicales.
Pero sucede algo completamente diferente.
Silencio.
“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.”
— Apocalipsis 8:1
Piensa en esa escena.
Los seres celestiales habían adorado.
Los ancianos habían alabado.
Los mártires habían clamado.
La tierra había temblado.
Y entonces…
Silencio.
El silencio produce una extraordinaria sensación de solemnidad y expectativa.
Algo está por ocurrir.
Siete ángeles se preparan.
Siete trompetas están a punto de sonar.
La visión continúa.
¿Están ocurriendo los siete sellos actualmente?
Aquí necesitamos humildad interpretativa.
A través de la historia, los cristianos han interpretado Apocalipsis utilizando diferentes enfoques, entre ellos:
Preterista: relaciona gran parte de las profecías con acontecimientos del mundo antiguo y el contexto de los primeros cristianos.
Historicista: interpreta Apocalipsis como una descripción profética de acontecimientos desarrollándose a través de la historia de la Iglesia.
Futurista: considera que una parte importante de las profecías tendrá un cumplimiento concentrado alrededor de los acontecimientos finales antes del regreso de Cristo.
Idealista: interpreta muchas imágenes como representaciones simbólicas de la lucha recurrente entre el Reino de Dios y las fuerzas del mal.
También existen interpretaciones que combinan elementos de varios enfoques.
Por eso debemos evitar convertir cada noticia internacional, guerra, terremoto o crisis económica en una declaración automática de que determinado sello acaba de abrirse.
Jesús dijo:
“Pero del día y la hora nadie sabe.”
— Mateo 24:36
La profecía bíblica no fue dada para que los creyentes fabriquen fechas.
Fue dada para que permanezcan fieles.
El mensaje más importante de los siete sellos
Podemos quedar fascinados con los caballos.
Pero debemos volver a Apocalipsis 5.
¿Quién abre los sellos?
Jesús.
Podemos obsesionarnos con el Anticristo.
Pero ¿quién ocupa el centro del cielo?
El Cordero.
Podemos temer a la Muerte cabalgando sobre el cuarto caballo.
Pero ¿quién finalmente derrota a la muerte?
Jesucristo.
Esto cambia completamente nuestra manera de leer Apocalipsis.
Apocalipsis no es principalmente un libro diseñado para hacer que los cristianos vivan aterrorizados por el mañana.
Es una revelación acerca de quién tiene el mañana en Sus manos.
El trono no está vacío.
El Cordero ha vencido.
La historia está avanzando hacia la conclusión determinada por Dios.
El propósito final no es el triunfo de la muerte.
Es el triunfo de Cristo.
Una advertencia para la Iglesia moderna
Existe un peligro cuando estudiamos la profecía.
Podemos conocer los sellos y no conocer verdaderamente al Cordero.
Podemos estudiar al Anticristo y descuidar a Cristo.
Podemos memorizar acontecimientos proféticos mientras nuestro corazón se enfría espiritualmente.
Podemos identificar señales mientras ignoramos nuestro propio pecado.
Ese nunca fue el propósito de Apocalipsis.
La profecía bíblica debe llevarnos a examinarnos.
¿Estoy viviendo para Cristo?
¿Estoy preparado para encontrarme con Él?
¿Permanezco fiel aunque el mundo cambie?
¿Estoy anunciando el Evangelio mientras todavía hay tiempo?
La profecía que solamente produce curiosidad ha perdido parte de su propósito.
La profecía bíblica debe producir:
Arrepentimiento.
Santidad.
Vigilancia.
Perseverancia.
Adoración.
Esperanza.
Conclusión: La pregunta no es solamente “¿Cuándo?”
Los siete sellos presentan un panorama solemne:
Conquista.
Guerra.
Escasez.
Muerte.
Persecución.
Juicio.
Silencio.
Pero detrás de cada sello encontramos una verdad extraordinaria:
El Cordero continúa siendo soberano.
Por eso, quizá la pregunta más importante de Apocalipsis no sea:
“¿Cuándo sucederán estas cosas?”
La pregunta más profunda es:
“Si Cristo regresara, ¿estaría yo preparado?”
El sexto sello pregunta:
“¿Quién podrá sostenerse en pie?”
— Apocalipsis 6:17
Y Apocalipsis 7 nos presenta la respuesta:
Los que pertenecen al Cordero.
La profecía, entonces, debe producir mucho más que curiosidad.
Debe producir arrepentimiento, santidad, perseverancia, adoración y esperanza.
Al final de Apocalipsis, Jesús declara:
“Ciertamente vengo en breve.”
— Apocalipsis 22:20
Y Juan responde con una oración que continúa siendo el clamor de la Iglesia:
“Amén; sí, ven, Señor Jesús.”
— Apocalipsis 22:20
Los siete sellos nos recuerdan que la historia no está avanzando sin dirección hacia un caos incontrolable.
El rollo está en las manos de Dios.
El Cordero es digno.
Los sellos serán abiertos.
Cristo reinará.
Y para aquellos que pertenecen a Jesucristo, el mensaje final de Apocalipsis no es miedo.
Es esperanza.
Por César Castro
Referencias y lecturas recomendadas
Pasajes bíblicos: Apocalipsis 5–8; Apocalipsis 20; Apocalipsis 22; Mateo 24; Isaías 13; Isaías 34; Joel 2.
Craig R. Koester, profesor y erudito del Nuevo Testamento. Sus estudios sobre Apocalipsis destacan el contraste entre el León y el Cordero y la manera en que las imágenes de conquista, violencia, inseguridad económica y muerte funcionan dentro de la visión de Juan.
Barbara Rossing, profesora del Nuevo Testamento. Sus comentarios sobre Apocalipsis 7 destacan la relación entre la pregunta “¿Quién podrá sostenerse en pie?” y la multitud redimida que aparece delante del Cordero.
Yale Bible Study, estudios sobre la estructura de Apocalipsis, los siete sellos y la relación entre las escenas de juicio, salvación y esperanza.