En estos tiempos donde muchas voces se levantan sin haber sido enviadas, es necesario volver a la verdad eterna: el ungimiento viene de Dios, no del hombre.
No es un título, no es una plataforma, no es emoción momentánea.
Es un llamado santo, eterno e irrevocable.
La Escritura declara:
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto.”— Juan 15:16
El origen del ministerio no está en la decisión humana, sino en la elección divina.
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