December 4, 2025
No Hay Discernimiento Sin el Espíritu Santo


En un mundo lleno de voces, opiniones y ruido espiritual, muchos buscan desesperadamente la verdad. Algunos persiguen señales, otros confían en la lógica, y muchos basan sus decisiones espirituales en emociones. Pero existe un principio del Reino que no podemos ignorar:

No existe discernimiento verdadero sin el Espíritu Santo.

El discernimiento es más que intuición. Es más que sabiduría adquirida por experiencia. Es la capacidad de ver más allá de la superficie — de reconocer lo que es de Dios, lo que es de la carne y lo que es del enemigo. Y este don solo puede venir del Espíritu de Verdad.

Jesús nos prometió este Ayudador:

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad.”

— Juan 16:13

Sin el Espíritu Santo, podemos escuchar información, pero no entender revelación. Podemos leer la Escritura, pero no captar su profundidad. Podemos ver los eventos del mundo, pero pasar por alto lo que Dios está haciendo detrás de escena. El Espíritu Santo es quien abre nuestros ojos para reconocer lo que el cielo está diciendo.

Pablo lo deja claro:

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios… y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”

— 1 Corintios 2:14

Por eso muchos caen en engaño—porque el discernimiento no nace de la inteligencia, el talento o la actividad religiosa. Es el fruto de una vida llena de la presencia de Dios.

No ganamos discernimiento estudiando las tinieblas, sino caminando en la Luz.

El Espíritu Santo expone lo falso, revela lo oculto y alinea nuestro corazón con la voluntad de Dios. Nos da la capacidad de probar espíritus, reconocer lobos vestidos de ovejas y distinguir entre lo que suena bien y lo que viene de Dios.

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios.”

— 1 Juan 4:1

Muchos son engañados, no porque el enemigo sea poderoso, sino porque sus sentidos espirituales están adormecidos. El discernimiento se afila no con miedo, sino con intimidad. Nace en la oración, crece con la Palabra y se activa con la obediencia.

El discernimiento es el sistema de seguridad del cielo para los últimos tiempos.

Vivimos en una generación llena de falsas doctrinas, evangelios adulterados y tendencias espirituales seductoras. Jesús advirtió que aun los escogidos podrían ser engañados (Mateo 24:24), lo que significa que el discernimiento no es opcional — es esencial.

La iglesia no necesita más opiniones — necesita al Espíritu Santo.

No necesitamos más ruido — necesitamos Su voz.

No necesitamos más información — necesitamos revelación.

Así que hoy oremos:

Espíritu Santo, llénanos.

Afilia nuestros sentidos espirituales.

Abre nuestros ojos a la verdad.

Danos discernimiento para oír Tu voz,

rechazar el engaño y caminar en Tu luz.

Sin Ti no podemos ver — pero contigo no podemos ser engañados.

Que esta generación se levante con ojos ungidos para ver con claridad.

Que seamos un pueblo que discierne no con la carne, sino con el Espíritu.

Porque solo a través del Espíritu Santo podemos caminar en la verdad, mantenernos firmes en la oscuridad y permanecer anclados en Cristo.

Si deseas discernimiento, debes desear a Él.

No el don — el Dador.

No información — revelación.

No religión — relación.

Porque no hay discernimiento sin el Espíritu Santo.

 Amén.